Almojábanas de La Paz: Un legado de maíz y queso

No se puede visitar Valledupar sin hacer una parada estratégica en el municipio de La Paz para probar sus famosas almojábanas. Este panecillo de maíz y queso es el embajador culinario de la zona y el sustento de cientos de familias que, generación tras generación, han mantenido viva la receta. Desde la madrugada, el olor a horno de leña inunda las calles, anunciando que las almojábanas están listas, calientes y doradas, esperando a los viajeros.

El secreto de su sabor inigualable radica en la calidad del queso costeño y en la técnica ancestral de molienda del maíz. Las almojabaneras, mujeres trabajadoras y madrugadoras, son las guardianas de este saber. Ellas amasan con fuerza y cariño, creando un producto que es perfecto para acompañar un café con leche al desayuno o una “Kola Roman” en la tarde. Es un sabor que evoca hogar y tradición.

La almojábana de La Paz es tan importante que tiene su propio festival. Es un símbolo de identidad que une al Cesar. Detenerse a comprar una cotiza (canasto) llena de almojábanas no es solo un acto de consumo, es apoyar la economía local y llevarse un pedacito de la cultura pacífica al paladar. Es, sin duda, el “souvenir” más delicioso de la región.

Redacción Vallenatía