Museo del Acordeón: Donde descansan los fuelles históricos

En el barrio San Joaquín de Valledupar existe un lugar donde el tiempo se detiene entre fuelles y botones. Es la Casa Museo del Acordeón, fundada por el compositor Beto Murgas. Aquí, los visitantes pueden hacer un viaje por la historia del instrumento, desde sus orígenes remotos en China y Austria hasta su llegada triunfal a la costa caribe colombiana. Es un templo dedicado al “pulmón de la parranda”.

La colección alberga acordeones de todas las épocas: desde los arcaicos de un solo teclado hasta los modernos de tres hileras. Beto Murgas, con la pasión de quien ama lo que hace, guía el recorrido explicando cómo cada modelo influyó en el sonido de los juglares. Es fascinante descubrir cómo un instrumento europeo fue “criollizado” por nuestros músicos para tocar los aires vallenatos con una cadencia única.

El museo no es solo exhibición; es pedagogía. Aquí se entiende la diferencia entre el acordeón piano y el diatónico, y se valora la maestría técnica que requiere su ejecución. Es una parada obligatoria para turistas y estudiosos que quieran comprender por qué Valledupar es la Capital Mundial del Vallenato. En este museo, los acordeones no están mudos; cuentan la historia de un pueblo que decidió cantar sus penas y alegrías.

Redacción Vallenatía