San Juan del Cesar se vistió de luto y música para dar el último adiós a uno de sus hijos más predilectos: Luis Aniceto Egurrola Hinojosa. El coliseo del Infotep se convirtió en una cámara ardiente donde el dolor se mezcló con la poesía de sus canciones. Compositores, cantantes y el pueblo raso desfilaron ante el féretro de “Luiso”, entonando himnos como “Cómo te olvido” y “Realízame mis sueños”, en una despedida que, más que un funeral, fue una celebración a la vida de un hombre que supo ponerle letra a los sentimientos más profundos.
Las palabras de su hija Cristina conmovieron a los asistentes, recordando a su padre no desde la tristeza, sino desde la gratitud y la fe. Egurrola fue exaltado como el arquitecto del vallenato romántico, un autor que cuidaba cada palabra y melodía con celo de orfebre. Su partida repentina deja un vacío en el folclor, pero su obra queda como un testamento de amor que seguirá siendo interpretado por las mejores voces del vallenato por generaciones.
Rafael Manjarrez, en nombre de SAYCO y del gremio de compositores, destacó la calidad humana y artística de Egurrola. “Se nos fue uno de los grandes”, afirmó, reconociendo en él a un talento extraordinario que supo leer el alma humana. San Juan del Cesar lo entregó a la tierra, pero el vallenato lo elevó a la categoría de leyenda. Luis Egurrola ya no está físicamente, pero mientras alguien se enamore o sufra por amor con sus canciones, seguirá vivo entre nosotros.
